miércoles, 12 de mayo de 2021

Arequipa, 2015

Curiosidad N° 3

A donde iré, a que me dedicare, para que soy bueno, cuan será mi elemento; son preguntas que tal vez persigan a la humanidad desde que se atrevió a tener conciencia. Bueno, algo parecido me está pasando por estos días. Sé que ya estudie una carrera e hice una especialización clínica, pero eso no me invita al éxito. No es un boleto que lo garantice, pero tal vez si pueda llegar a ser uno de despegue.

Entonces, ¿a qué quiero dedicar mi vida? Aun no lo sé con certeza, la verdad que aún no sé cómo empezar aquello que deseo tanto. Tal vez deba comenzar con lo que tengo ahora. Bueno pues ahí va; tengo 26 años, una familia de cuatro miembros (madre, padre y hermano), una depa alquilado en Arequipa, una novia que me ama y me apoya, dos perros que cada día se hacen más humanos y una deuda en el banco. Del otro lado, tengo interés por las artes visuales, el manejo de grupos y el poder inspirar a otras personas a ser mejores cada día. Esta es mi materia prima, sin secretos ni cambios “parecidos a lo real”.

Ahora viene la pregunta un tanto más difícil ¿Qué hago con esto?...y ahí aparece el vacío... El blanco, la nada, el miedo, el temor, las dudas. Las inseguridades y, sobre todo los demás, el orgullo, ese infeliz que me atrapa cada vez que pareciera que me encuentro indefenso. Puta madre, quiero hacer algo distinto, ver la vida desde el arte ser más de lo que soy, no por los ceros en mi cuenta bancaria, sino por la gente a la que pueda llegar a inspirar a seguir el camino que dicte su talento y encuentro con el elemento para el que este mejor predispuesto.

Temo fracasar por lanzarme a la piscina, creo q necesito más dinero para cambiar todo, para generar una empresa, para hacerme un nombre confiable, para demostrar que se con la acumulación de más cartones,...y aun así siento que no es necesario. Lo sé, porque solo me interesa leer y pintar, crear con pinceles y lápices, mostrar a otros que vivimos en un mundo imaginario, donde todo fue creado por alguien que se arriesgó a hacerlo. ¿Y yo? Qué mierda hago con esto que se. Me quedo sentado en la mesa de mi departamento, frente a este computador, viendo películas y escuchando música… Evitando lo real e imaginando que la oportunidad llegara cuando algo más suceda…

En serio, ya no aguanto más, quiero conectarme con mi elemento por completo y vivir para ello. Ver cómo pasa el tiempo y tener una familia a la que pueda amar tanto como imagino que lo hare. Estar en una casa que llame mía, pintar las paredes con lo que soñé el día anterior, besar a mis hijos en las noches y hacerles el desayuno, besar a la mujer que amo en el jardín, donde plantemos cada planta que deseemos.

Si, lo sé, estoy imaginando… pero, si no comienzo por ahí, como sé que se hará real. Algo me dice que llego el momento de cambiar algunas cosas y arriesgarme. Bien dice la Gestalt, el vacío es fértil y el no saber es el mejor comienzo para empezar a aprender.


martes, 7 de agosto de 2012

Curiosidad N° 1

Curiosidad N° 1

Me animé a escribir esto que llaman Blog. No es por moda, ni por alguna recomendación, tan solo por mostrar una bitácora de lo existente en un joven en los ventitantos -edad un tanto compleja- en los que me encuentro. Por momentos podré decir lo que vi o veo, mezclado con lo que pensé o pienso, burlándome de mi y de lo que hice o pensé. Sé que me contradeciré más de un par de veces y crearé más confusiones en mi que en quienes lean esto. A propósito, esto me recuerda que aún no digo el porque del nombre, que creo podría ser una primera curiosidad.

"Una mancha en la pared" - así es sin los espacios anulados- demuestra eso, una imperfección detectada cuando le prestamos atención, un percepción minúscula de aquello que nos molesta y creemos que es más grande de lo que es, aquello que fue echo por casualidad y sin intención, aquello que es el resultado de alguna otra acción y llega a ser el daño colateral. Tal vez esta mancha este en nuestro espacio más intimo, tan vez en el lado más visible. Y, es que, por mucho tiempo siempre intenté -y sigo intentando, lo confieso- tapar esa mancha, con algo más, con algo que sea llamativo y anexo. Pero, aunque hoy diga que ya no será así, quiero permitirme manifestar lo real y tener este registro que me diga: "ptm si lo sabía ¿por qué la cagué?".

En si, todos tenemos una mancha en la pared, una que queremos sacar y no se podemos, una que queremos ocultar. Aquel momento que creemos, algún día, dejará de existir. Tal vez cuando sea pintada de nuevo, cuando cambiemos y dejemos de ser nosotros. Pero...¿es eso necesario?... y... si esa mancha fuera adrede... ¿También la consideraríamos una mancha, un error?.